miércoles, 11 de mayo de 2016

El lobo y su problemática

Últimamente está saliendo mucho en las redes sociales y en el mundo natural el tema del lobo, pues sus poblaciones están aumentando y hay discrepancias entre diferentes sectores de la sociedad en cuanto a cómo controlar a esta especie, o de si llevar a cabo control alguno.

El principal problema que supone la elevada presencia del lobo es el hecho de que, a los ganaderos, los lobos les hacen mucho daño pues son muchas las noticias que nos llegan a todos de ataques de lobos a sus reses, provocando autenticas sangrías, como es de esperar en un animal depredador como el lobo, no nos deberíamos de sorprender.



Ahora bien... Lobo¿Caza sí o caza no? Ahí está la polémica. Por una parte tenemos al sector ganadero, que está totalmente en contra de la expansión del lobo, pues provocaría numerosísimos ataques al ganado y, como es lógico, cuanto más se controle al Lobo más protegidas estarán sus reses. Sin embargo, para mi asombro, hay cazadores que también están en contra de la expansión del lobo, argumentando lo mismo que los ganaderos...

¿Señores estamos locos? ¿Cómo se puede estar en contra de la expansión de un animal tan bello, tan característico de nuestros montes, de nuestra península, como es el Lobo? ¿Se nos han olvidado los documentales de Felix Rodriguez De La Fuente? ¿Queremos volver a los tiempos donde el lobo estaba casi extinto en nuestros montes? ¿Y lo bonito que sería ver camadas de Lobo en nuestras fincas?

Me quedé atónito ante la postura de algunos cazadores. Evidentemente, estoy a favor de que se lleve un control sobre la especie en zonas donde abunden mucho y donde lleven a cabo problemas con los ganaderos, pero creo que esa no es nuestra guerra. Al ser un animal tan escaso en las zonas media y sur de la península, creo que no le vendría nada mal a la especie el hecho de que se capturasen ejemplares y se trasladasen a sierras como Sierra Morena, o la Sierra de la Culebra, donde está presente, pero de forma muy escasa. Sin embargo, entiendo que se cacen un número determinado de ejemplares para su control.


Ahora bien, lo que no me parece del todo bien es que el lobo se considere ejemplar cinegético como el jabalí, es decir, que se pueda cazar en monterías por ejemplo, no me parecería del todo correcto, en esperas o en recechos si, pues se puede seleccionar que animal se va a abatir y con ello el control sería mucho más efectivo. Es decir, no podemos tolerar las cacerías donde se matan 5 o 6 ejemplares por batida, no es ético ni bueno para el medio, pues al final volveremos a tiempos pasados, donde el lobo era escaso. Yo no soy propietario de finca de caza, pero para mi sería un orgullo que hubiesen lobos en mi finca(en su justa medida claro está) y sería muy bonito para mi.



El lobo es un animal que hemos de cuidar mucho pues es un estandarte de la naturaleza en nuestros montes, y los cazadores tenemos que apoyar su expansión, que no su sobre población en ciertas zonas, he ahí la diferencia entre un cazador y un escopetero/tirador.

¡Un saludo!

viernes, 6 de mayo de 2016

¿Se abusó entonces?

Todos conocemos la frase "tiempos pasados fueron mejores", frase que en el ámbito de la caza puede ser que sea cierto de verdad. Siempre hemos oído historias y anécdotas de nuestros abuelos o de compañeros de caza más veteranos sobre las enormes perchas que se hacían hace 30 o 40 años, perchas que a día de hoy son muy complicadas, pues seguramente hoy hay menos caza. Ahora bien ¿puede ser que estas enormes perchas hayan derivado en la escasez en algunas zonas de algunas especies como es la perdiz roja?

Evidentemente no soy quien para responder a esta pregunta, pues ni sé en qué medida se cazó ni las poblaciones de especies durante esa época. Ahora bien, no me sorprendería que, en cierta medida, se abusase de la abundancia de especies y que hoy en día estemos sufriendo las consecuencias de esas perchas desmesuradas.



Ahora bien, creo que la caza, hoy en día, está tomando un mejor rumbo, los cazadores estamos más concienciados sobre el hecho de que no podemos salir al monte y cazar 30 perdices por escopeta, aunque se tenga la oportunidad(siempre que no sea un ojeo con suelta claro...), pues no estaríamos haciendo ningún bien ni al campo ni a la especie. 

Evidentemente, hace 30 o 40 años todo era diferente, eran otros tiempos, no había tanta ciencia y sí que había mucha caza, por lo que la gente cazaba sin ton ni son sin tener en cuenta consecuencias. Además, para mucha gente la caza era su único medio para sacar un jornal decente y poder comer, por lo que la gente aprovechaba, hay que entender esto también.

Sin embargo, hoy en día  estamos tomando, según mi punto de vista, el rumbo correcto, pues ahora existen cupos, existe un mayor control sobre el cazador, aunque en muchas ocasiones este control sea excesivo y desmesurado. Pero lo más importante, como he dicho, es que la mentalidad del cazador ha cambiado mucho. El cazador ya se olvida de los números y se preocupa de pasar un buen rato, de cuidar aún más la naturaleza, y se deja de perchas, aunque claro está que si en un coto abunda una especie podremos hacer buenas tiradas, pero hablo en general.

miércoles, 4 de mayo de 2016

La caza... ¿Un deporte?

Últimamente, por twitter, foros y demás redes sociales, estoy leyendo mucho el debate de si la caza es un deporte o no. Yo tengo clara mi opinión, y voy a dar mis razones, ahora esto no quiere decir que no puedan haber otras opiniones, todo depende de la persona que juzgue este tema.

Para mi, la caza es claramente un hobby, una actividad o un arte en cierta manera, pero no un deporte. Es verdad que durante la actividad cinegética hacemos deporte, pues andar quilómetros y quilómetros por el monte, con escopeta y mochila a cuestas, durante horas es deporte, sino apaga y vámonos. Ahora bien, cuando nosotros salimos a cazar, no salimos con la motivación de hacer deporte, es decir, cuando uno se quiere poner en forma no sale a cazar. La caza es algo que va dentro, te tiene que gustar, y por eso la llevamos a cabo, por que nos gusta, por que no hay nada mejor que pasar un buen día en el monte con buena gente, buenos perros y buen ambiente. Por ello, la caza es una actividad o hobby donde, de forma indirecta, hacemos deporte. Pero la caza no es puramente un deporte.



Por ejemplo, en un deporte gana el que más rápido llega desde A hasta B, el que más goles marca o el que menos tiempo tarda en llegar de un punto a otro, en la caza no es así, la caza no funciona con datos, no hay ganador, la caza va sobre sensaciones, sobre experiencias, no gana nadie, hay gente que disfruta más o menos, pero no hay una clasificación final, no hay campeones, solo gente que le gusta el campo y quieren vivirlo a través de la caza.

Supongo que también habrá gente que salga de vez en cuando a cazar para así hacer deporte y pasar un buen rato, pero bueno, hay cazadores de todos los tipos, pues para gustos, colores. Pero en mi opinión, el verdadero cazador, el que hace esto por pasión, por que le encanta el campo, porque le encanta la naturaleza, nunca lo hace por hacer deporte o por estar sano, para eso lo que hacemos es salir a correr por nuestro coto o por el monte(como hago yo), al que le gusta la caza de verdad para él la caza es una actividad, de las más nobles y de las más apasionantes que hay.



Por lo tanto, según mi punto de vista, la caza no es un deporte, es una actividad que desarrollamos con el objetivo de pasar un buen rato. Es verdad que con la caza hacemos deporte, pues nos tenemos que mover siguiendo los pasos de los animales que habitan nuestros montes, pero no es un deporte como tal ¡Espero que compartáis mi opinión!

¡Un saludo!

lunes, 2 de mayo de 2016

Ante todo ¡seguridad!

Desde que comencé en esto de la caza, allá por el año 2000, una de los valores más importantes que me inculcaron mi abuelo y mi tío fue el de que, ante todo, lo más importante en la caza es la seguridad. La verdad es que mi abuelo siempre ha tenido un inmenso respeto a las armas, y ese inmenso respeto me lo trasladó a mi. Quizá por eso comencé realmente a disparar, de forma muy poco frecuente y siempre vigilado y guiado por un mayor, tan tarde. Hasta los 10 años creo que no pegué mi primer tiro. Sin embargo, durante esos primeros años donde me limitaba a observar aprendí muchísimo, y creo que son años obligatorios en la enseñanza de un buen cazador. Mi profesor de anatomía dice: "la base de la anatomía es la observación", pues en la caza más de lo mismo, observar, aprender y después, cuando toque, poner en práctica todos nuestros conocimientos.

Todos nosotros hemos oído alguna vez eso de que las armas las carga el diablo y las disparan los tontos, pues algo de razón tiene. Son muchas las personas que se sumergen no solo en la caza, sino en el tiro o en cualquier actividad que precise de armas, sin haber tenido una previa enseñanza o un previo manejo mínimo de las armas. Son muchas las veces en cacerías donde he visto a una persona arriesgar la vida de su propio perro, disparando al límite, por una pieza, y son algunas veces las que he visto a gente disparar de forma poco precavida, por ello voy a poner un par de puntos que hemos de considerar a la hora de disparar un arma.


Conoce tu arma. 

Hay muchos tipos de armas, cuyos mecanismos son muy diferentes, por ello, algo básico es saber como manejar con soltura(pero siempre con la máxima precaución) el arma, aprender a cargarla, descargarla, montarla y desmontarla sin ningún problema es algo básico que debemos saber antes de manejar un arma.

Observa que no haya NADIE delante ni a tus lados cuando vayas a disparar. 

Mucha gente dispara sin analizar antes qué hay a su alrededor. Lo que debemos hacer es no disparar cuando haya alguien delante o en un ángulo inferior a 90º a tu frente. Quizá esa persona no esté en la trayectoria de los perdigones, pero nunca se sabe, siempre puede rebotar un plomo o salir desviado, por lo que siempre asegurémonos de que cuando disparemos no hay nadie delante, siempre detrás.


No disparemos en cambios de rasante. 

Aunque veamos que delante no hay nadie, nunca se sabe, puede ser que haya alguien detrás de un cambio de rasante, por lo que mi consejo es nunca disparar al horizonte por así decirlo, siempre hacia abajo, como con los conejos, o hacia arriba, como con las tórtolas o palomos. Además, los perdigones no tanto, pero las balas pueden llegar muy muy lejos, por lo que si disparamos sobre un cambio de rasante la bala puede llegar a una zona poblada que esté lejos y causar algún disgusto.



Cuándo no utilicemos el arma, tenerla siempre descargada. 

SIEMPRE, SIEMPRE Y SIEMPRE que no vayamos a utilizar el arma, bien porque estemos almorzando, bien porque estemos descansando o bien porque estemos recogiendo una pieza, asegurémonos de que nuestra arma está descargada. El hecho de que nuestra arma esté descargada es el mayor seguro que podemos tener, y si no estamos en plena actividad cinegética, debemos de tener nuestra arma descargada.


No te fíes del seguro. 

El seguro es un elemento a tener en cuenta, siempre que no estemos utilizando el arma debemos de tener el seguro puesto. Eso sí, el seguro puede fallar, en mi caso nunca ha pasado, pero quien sabe, debemos ser muy precavidos y siempre es mejor tener el arma descargada y con seguro que el arma cargada y con seguro, pues tener el arma descargada es el mayor seguro que podemos tener.




Cuándo la transportemos.

 Siempre que transportemos el arma, esta deberá ir, por supuestísimo, descargada, y también desmontada y en su correspondiente funda. Además, la munición debe de ir separada del arma, es decir, no debemos introducir munición en la propia funda del arma. Con ello nos aseguraremos de que el arma, sea cual sea su situación, no pueda efectuar un disparo accidentalmente de ninguna manera.





Evidentemente, estos consejos son muy útiles, pero ni siquiera con ellos estaremos al 100% seguros, pues con las armas nunca se sabe, y más vale prevenir que curar. Lo mejor que podemos hacer es empezar en lugares muy abiertos, donde estemos totalmente seguros de que no haya nadie en un radio considerable, y cazar tú solo junto con la supervisión de un un experimentado con las armas. Sin embargo, el mejor consejo que os puedo dar es que nunca bajéis la guardia, por muy experimentado, por muchos años que llevemos siempre se puede producir un accidente, y si estamos siempre atentos disminuiremos las posibilidades de que esto ocurra.

De vez en cuando nos sorprendemos con la muerte de algún compañero cazador debido a accidentes con las armas. Por ello nunca debemos de dejar de tratar a las armas como lo que son, armas que pueden matar, y nunca debemos de tratarlas como objetos o juguetes.
¡Un saludo!


sábado, 30 de abril de 2016

Tengo miedo del futuro

No se si vosotros lo tendréis, pero tengo miedo del futuro. Tengo miedo de que desaparezca la naturaleza tal y como la conocemos. Tengo miedo de que ya no se pueda disfrutar de ella. Tengo miedo de nosotros mismos, no nosotros como colectivo de cazadores, sino nosotros como sociedad. Tengo miedo de que nos carguemos los bosques, las costas, los montes... tengo miedo del incremento de la urbanización en España. Tengo miedo de la domesticación de animales salvajes. Tengo miedo de la insensatez, de la ignorancia, del poco conocimiento de algunos colectivos de nuestra sociedad, seguro que sabes a quien me refiero... Tengo miedo de que desaparezca algo que amo, tengo miedo de que desaparezca la caza y la naturaleza más pura.



Tengo miedo de que nos limiten la naturaleza a tener un perro en un piso, o  un gato, o un loro. Tengo miedo a que desaparezca el jabalí, el ciervo, el gamo, el zorro, el macho montés, el ARRUÍ... Pero no solo eso, tengo miedo de que desaparezca su instinto salvaje, su astucia, su inteligencia, su dureza... Elementos que sólo la caza preserva. Tengo miedo de que desaparezca la pureza de estos animales, pues cuando desaparezca la pureza, desaparecerá el animal tal y como yo lo entiendo. Tengo miedo de que desaparezca el aguardo, el rehecho, la media veda, el reclamo, la caza con perros... Tengo miedo de que desaparezca la CAZA.

Sí, tengo miedo. Pero me niego a tenerlo. Me niego a que nos carguemos la naturaleza. Me niego a que desaparezca la caza. Me niego a que desaparezcan los animales que tanto amo. Me niego a que me limiten a conocer la naturaleza desde fuera, sin adentrarme en ella tal y como la caza me permite. Me niego a que el aumento de la urbanización haga desaparecer nuestros bosques y montes. Me niego a todo lo que no sea preservar la naturaleza más pura y salvaje.



Por eso os pido, cazadores, que os negueis también, que nos unamos como lo estamos haciendo. Que eduquemos a la gente sobre qué es la caza y su labor, que ellos mismos tengan un criterio propio y que no se limiten a pensar lo que piensa la gente sin conocimientos. Que investiguen, que construyan una opinión fundamentada, que conozcan aquello sobre lo que hablan... y que después opinen ¿Que no les gusta la caza? Perfecto, no podría respetar más esa opinión. Pero que por favor, respeten la opinión de otros, que respeten el hecho que nosotros salgamos al campo a disfrutar de lo que más nos gusta, la caza.  Pero sobre todo, que entiendan que nuestra labor es fundamental, que sin nosotros la naturaleza estaría al borde del abismo, que la caza es esencial.



Ya fuera de esta pequeña reflexión que me acaba de salir. Pido a todo el mundo que aporte su granito de arena en la conservación del medio ambiente. Que reciclen. Que no destruyan arboles, que los planten. Que defiendan el medio y que intenten que el impacto del ser humano sobre el medio sea lo menor posible y que, si podéis, copiéis y peguéis este mensaje en redes sociales o donde queráis, pues cada día nos acercamos a una naturaleza más artificial y menos natural...
¡Un saludo!

jueves, 28 de abril de 2016

El encanto de las esperas

No soy mucho de caza mayor. No por nada, sino porque el coto de mi abuelo es de menor y siempre he crecido y cazado entre cartuchos, morrales, palomos, perdices, conejos... Ahora bien, esto no quiere decir que no se me pongan los pelos de punta cada vez que tengo la oportunidad de una jornada de mayor, sea cual sea la modalidad.

En especial, lo que más me gusta de la mayor es el aguardo en noches frías de invierno. Es en el aguardo donde el cazador pasa a ser parte de la naturaleza, se funde en ella, pues solo si hace eso y si le acompaña una enorme suerte podrá triunfar, o por lo menos tener la oportunidad de disparar.

En España, el aguardo o la espera consiste en establecerse en un puesto fijo durante la noche, aprovechando nuestros conocimientos sobre el terreno e implantándonos en aquellas zonas por las cuales suelen discurrir los grandes macarenos con el objetivo de que tengamos la oportunidad de disparar a estos. Como he dicho, se suelen aprovechar zonas de querencia de estos animales, zonas de charcas o de comida abundante, zonas que el cazador pueda ver que ha sido visitada por los misteriosos jabalíes.

 
 La labor del cazador consistirá en establecerse en ese puesto fijo y esperar la entrada a nuestra zona de tiro de los guarros. Parece fácil decirlo, pero el aguardo es una modalidad muy sufrida y donde la balanza de éxito/fracaso está increíblemente inclinada hacia el fracaso.

Por lo general, la espera se suele realizar en las horas posteriores al atardecer o anteriores al amanecer. Sin embargo, el cazador debe de establecerse en el puesto antes de que esto ocurra, cuando aún haya luz en el caso del atardecer y cuando sea de noche en el caso del amanecer.




Las esperas nos permiten disfrutar de la más pura naturaleza, nos permite escuchar los sonidos de los animales nocturnos, el crujir de las ramas, el sonido del viento mover las ramas de los pinos... Nos permite escuchar y sentir cosas que en otras modalidades no podemos. Le permite al cazador ser parte de la naturaleza, de ahí que esta modalidad tenga tantos seguidores en la geografía española.



La verdad es que me gustaría en un futuro hacer una entrada sobre cómo podemos "mejorar" nuestra forma de esperar y sobre cómo pasar más desapercibidos en la noche durante las mismas. No soy ningún experto, ni mucho menos, pero si que voy a poner algunos truquillos que a lo largo de mi experiencia cinegética en esta modalidad me han servido, o por lo menos eso creo yo.





miércoles, 27 de abril de 2016

El físico atrae, pero el 410 enamora

El 410 es uno de esos calibres que enamora. Es suave, ligero, fino y que solo mata cuando das de lleno en el blanco. La esencia de la caza. Además de eso, es un calibre que me trae enormes recuerdos, pues es con el que llevé a cabo mis primeros tiros y cobré mis primeras piezas hace ya bastantes años. Todavía recuerdo aquellos días donde mi abuelo o mi tío me llevaban con la pequeña paralela del 410 a los olivares a ver si me hacía con alguno y ya de paso protegíamos los olivos a los que tanto cariño tenía mi abuelo.



Hoy en día poco se usa este calibre, excepto para lo que os he dicho, niños que bajo la tutela de sus padres, tíos o abuelos comienzan a hacer sus primeros pinitos en esto de la caza. Sin embargo, yo personalmente sigo utilizando este calibre ¿Para qué? Pues para los reclamos por ejemplo. Es un calibre genial para esto, pues no destroza para nada la pieza, lo que nos garantiza que después podamos disfrutar de un buen plato de perdiz.

Además de para el reclamo, de vez en cuando también hago uso de este calibre cuando veo que hay excesiva densidad de conejos en zonas de provecho como son los olivares, bien a la espera o bien pateando los olivos de arriba a abajo.



La verdad es que cuando utilizo este calibre me siento como cuando me llevaban a cazar de pequeño. Inmensa ilusión e inmensa satisfacción cuando abates una pieza, pues sabes que si lo has hecho es porque has apuntado perfectamente, pues este calibre no admite error alguno.

Como hice con el calibre 20, en breves haré un mini análisis sobre este calibre, sus pros y sus contras, basándome tanto en lo que he experimentado como en lo que he leído. Pero sin duda alguna, el 410 es un calibre que hay que probar, y que nos llevará a nuestros comienzos cinegéticos y a la caza tal y como se hacía hace unas décadas.