lunes, 25 de abril de 2016

Tenemos que poner de nuestra parte

Hace poco, recibí un tweet de un compañero diciendo que, sí, es verdad que no nos tenemos que esconder, que no tenemos que ir por la vida de tapados, pero que tampoco podemos ir enseñando y publicando fotos de caza a diestro y siniestro pues algunas pueden ser un tanto "grotescas" o "fuertes" para la gente ajena a la caza.

¿A caso un médico publica en su Facebook o en su twitter fotos mientras opera o después de haberlo hecho? ¿O veis que se publiquen muchas fotos relacionadas con personas enfermas?No, y es por una sencilla razón. Son imágenes que pueden herir a la sensibilidad de las personas, pues para muchas es desagradable.

Compañeros la caza es una actividad donde hay sangre, y por ello muchas personas es reacia a ella. Por lo tanto, desde aquí os pido que seamos un poco más respetables no solo con las demás personas no cazadoras, que se pueden herir por las fotos, sino con las propias piezas. Siempre hemos de mostrar el máximo respeto hacia ellas pues, en el momento en el que empecemos a dejar de respetar, dejaremos de cazar, haremos otra cosa que no es la caza, pues no concibo la caza sin el respeto.

Con esto no quiero decir que no nos hagamos fotos o que no publiquemos, ni mucho menos, las fotos son uno de los mejores recuerdos que pueden haber de una cacería. Simplemente, pido que tengamos cuidado con lo que se publica y entender que hay personas que se pueden sentir ofendidas quizás. Así que si queremos defender la caza, no podemos simplemente debatir y dar argumentos, tenemos que mejorar también nosotros como cazadores, pues los tiempos cambian y la caza también.

Esta era una pequeña reflexión que me surgió tras una pequeña conversación twitera con muchos de los apasionados cazadores que por allí rondan. 
¡Un saludo!

sábado, 23 de abril de 2016

Ojito con las armas de segunda mano

Las armas no son como las zapatillas de correr, que si no te gustan o no te vienen bien las puedes cambiar o incluso comprarte otras. Las armas, como ya sabréis, son una inversión que tenemos que pensar con mucho ahínco pues son herramientas muy caras, que de primera mano es, por lo general, difícil bajar de 800 euros. Ante este hecho, ha aumentado mucho el mercado de armas de segunda mano, pues muchos cazadores prefieren vender ese arma que ya no usan en vez de que coja polvo en el armero, y los cazadores o tiradores que se inician en este mundillo prefieren no gastarse un dineral de primeras. El mercado de segunda mano es un ciclo perfecto.

Sin embargo, hemos de tener cuidado(o hemos de prestar atención mejor dicho) cuando vayamos a comprar un arma de segunda mano pues hemos de tener la certeza de que estamos comprando un arma fiable, sin alteraciones y, sobre todo, un arma totalmente legal.

Es por ello que, en esta entrada voy a poner un par de puntos que a mi parecer son muy útiles a la hora de comprar un arma, ya que con ellos podremos tener la certeza de que estamos adquiriendo un buen producto.

Pruébala

Si la persona que vende el arma es razonable y sabe que no va a haber ningún problema, lo más lógico es que te deje probar el arma antes de comprarla. Yo he visto a muchos compradores/vendedores yendo al campo de tiro a tirar unas rondas y de paso a tomarse unas cervezas y pasar un buen rato.  Esto es igual que con los coches, no te puedes comprar un coche sin antes probarlo. Lo bueno es que, los cazadores, por lo general, somos gente muy social y si tu vendedor es buena gente seguro que te deja ir a probar el arma e incluso ir a tirar unas rondas juntos, no es la primera vez que se han hecho amigos de esa manera.




Llévala a un armero de confianza

Una vez probada, lo suyo es que lleves el arma(aún no la deberías de haber comprado) a un armero. Igual que con los coches, no puedes decir que si arranca y funciona irá bien, pues las escopetas están sometidas a un desgaste que con cualquier defecto técnico del arma se agravará aún más, defectos que tirando un par de rondas no se podrán observar. Así que, como he dicho antes, si el vendedor es buena gente y no tiene nada que ocultar sobre el arma, accederá a llevarla a un armero de confianza para que le realice un chequeo rutinario.



Mejor si el vendedor es de tu zona

Esto es algo que hemos de tener muy en cuenta pues nunca se sabe cuando podemos tener problemas con el arma comprada y siempre podremos quedar para hablar con el vendedor sobre el problema y sobre como solucionarlo, pues no es lo mismo que yo, siendo de Alicante, haya comprado el arma a una persona de Galicia que de Valencia. Son pequeños detalles pero que nos pueden ahorrar mucho papeleo y mucho tiempo.



Asegurate de que todo sea legal

Igual que en todo mercado de segunda mano, siempre hay algunas personas que venden objetos robados. En el caso de las armas, deberas de llevar el arma al interventor para así llevar a cabo todo el papeleo y con ello nos aseguraremos de que nuestra arma es completamente legal, así que NUNCA compréis armas sin haber comunicado ese cambio de dueño a la guardia civil, pues es una enorme ilegalidad y el único que sale perjudicado serás tú, pues el vendedor seguramente sabrá lo que ha hecho y no lo podrás localizar...



Otra cosa que os quería decir es que tengáis cuidado sobre todo con las repetidoras, pues son escopetas que con el tiempo se desgastan más, y son con este tipo de escopetas con las que debemos de llevar a cabo un control más exhaustivo. Es otra cosa que tenéis que tener en cuenta, pues las paralelas y superpuestas no se encasquillan como las repetidoras ya que su mecanismo es más sencillo.



Bueno, estos son algunos puntos que yo tendría en cuenta a la hora de comprar el arma. No os asustéis por comprar un arma de segunda mano, para empezar es de lo mejor que podéis hacer, pero es verdad que hay que tener un cierto control, y si vais a probar el arma y demás con un compañero que entienda de armas mejor, pues siempre te podrá dar un punto de vista más experto que el tuyo. 

El arma de segunda mano, si se compra bien, si se llevan a cabo sus pruebas antes de la compra, si se cuida, es un arma que nos puede durar casi lo mismo que una de primera. Un arma que siempre recordaremos si es nuestra primer arma y con la cual podemos hacernos amigos y todo del vendedor.

¡Un saludo!


martes, 19 de abril de 2016

La anécdota del Tejón

Hace ya tres o cuatro veranos, nos disponíamos a hacer una espera a los jabalíes. Sé que no es la época más adecuada para hacer aguardos, pero en verano se tiene mucho tiempo libre y no hay nada como pasar ese tiempo en el campo. Total, que al llegar a la finca, situada en la provincia de Albacete, hicimos el típico taco con embutido, queso, pan y demás alimentos para coger fuerzas. Al terminar, nos preparamos, y a eso de las 8 u 8 y media salimos hacia el puesto. Hay que tener en cuenta que en verano anochece mucho más tarde y por eso nos pusimos a esa hora.

Íbamos mi padre y yo en un puesto, cercano a un bancal de almendros donde los jabalíes solían frecuentar mucho por las noches, aunque en verano es difícil saber donde van a entrar los animales... 

Pasaron las horas y no oímos nada, hasta que a eso de las 23:30 comenzamos a oír el chasqueo del romper de las almendras, típico signo de que los jabalíes andaban cerca. 

Así estuvieron una media hora. Los teníamos delante, pero no conseguíamos verlos, pese a que había luna llena. Se empezaba a hacer tarde y era casi la hora de recoger los bártulos e irnos. Sin embargo, con los jabalíes ahí delante no podíamos salir, por lo que decidimos echar un fogonazo con la linterna para ver dónde estaban. Yo tenía la linterna y la enchufé para ver dónde narices estaban los guarros. Sin embargo, al enchufarla nos encontramos con una grata sorpresa ¡UN TEJÓN!



La verdad es que por aquella época yo no era muy mayor y no sabía que por nuestros montes habitaban este tipo de animales. También me sorprendí de lo grande que era aquel bicho, pues casi tenía la medida de un pequeño jabalí.

Evidentemente, nos fuimos con las manos vacías, pero como dije antes, el caso era pasar un buen rato con los amigos en el monte, disfrutando de lo que mas nos gusta, y si la suerte nos brinda la oportunidad de ver un animal al cual nunca había visto en nuestros montes pues muchísimo mejor.

viernes, 15 de abril de 2016

Las migratorias y el cambio climático

Ahora que se acerca el verano y empezamos a notar el calor, se me ocurrió hacer una entrada sobre cuál podría ser una de las razones por las que aves migratorias como la codorniz, la tórtola o la becada cada vez escasean más en nuestros campos.

En mi opinión, el descenso de las poblaciones que cada verano, en el caso de la tórtola y la codorniz, nos visitan a la península está más que justificado por el fenómeno del cambio climático. Ahora bien, esto no quiere decir que debamos de tirar la toalla en la gestión de estos animales, sino todo lo contrario y garantizar la presencia de estos en nuestros montes.

¿Qué tiene que ver el cambio climático? Pues muy sencillo. El hecho de que con el cambio climático estén aumentando las temperaturas medias hace que, en el caso de la tórtola o la codorniz, no tengan que desplazarse hasta España para poder disfrutar del calor que desean, sino que aquí, quizás, las temperaturas que están haciendo los últimos veranos no son nada beneficiosas para ellas, son demasiado altas, y decidan irse a otros lugares, como por ejemplo más al norte, donde no haga este calor abrasador.


El caso contrario ocurre con la becada, pues las temperaturas en invierno son más suaves, lo que le permite a la becada no tener que desplazarse hasta España para disfrutar de unas buenas temperaturas y se quede, por ejemplo, en Francia más que en España.



Es por ello por lo que no hay que pensar que se está llevando a cabo una mala gestión de las migratorias, sino que, simplemente, los cambios en el medio natural que se están llevando a cabo hoy en día están haciendo que los animales se desplacen de sus lugares normales hacia otros donde puedan seguir procreando y alimentándose.

De hecho, creo que este fenómeno lo podemos ver cada verano en nuestros montes, donde las poblaciones de paloma torcaz cada vez son mas numerosas, fruto de la ausencia de las migratorias y, por lo tanto, la mayor disponibilidad de comida.

domingo, 10 de abril de 2016

Decathlon, la pesadilla de las armerías

El otro día,  aprovechando que tenía que comprar cartuchos, fui a mi armería de toda la vida, a ver qué tenían de ropa para verano, donde me llevé una non grata sorpresa.

El caso es que claro, cuando buscamos ropa de invierno, queremos calidad, ropa silenciosa, impermeable y que aguante el frío, la lluvia y las temporadas. Sin embargo, con la ropa de verano no somos tan quisquillosos.

¿Qué ocurrió? Pues que aprovechando que fui a comprar cartuchos me puse a mirar precios de ropa de verano: camisetas, pantalones un poco más finos y demás... El caso es que, por ejemplo, una camiseta técnica y transpirable costaba, como mínimo 15 euros. Sin embargo, ese no es el verdadero problema. El problema reside en que, empresas como decatlón lanzan al mercado productos con casi igual calidad con un precio que es la mitad de barato, e incluso más, que las marcas que en las armerías se comercializan.



Podemos pensar que las armerías se salvan por el hecho de vender munición y armas. Sin embargo, ahora en decatlón también venden munición, y a un precio muy competitivo, cosa que en los tiempos que corre es algo que tenemos muy en cuenta los cazadores.

La verdad es que me da bastante pena porque estas empresas están haciendo mucho daño a los armeros de toda la vida, que ya sólo se salvan por vender armas y material muy específico como por ejemplo cámaras para puestos de jabalí y demás... Sin embargo, en EEUU ya estamos viendo como este tipo de empresas se especializan tanto que las consideramos macroarmerías, donde una armería convencional, de las que tanto nos gusta, no tiene nada que hacer...


Esperemos que todo esto no ocurra y que se sigan manteniendo las tradicionales armerías  ¡Un saludo a todos!

miércoles, 6 de abril de 2016

Soñamos mucho pero cazamos poco

Nos pasamos toda la veda soñando, imaginando cómo será la próxima temporada. Pensando en las múltiples jornadas, las risas y las anécdotas que están por venir. Sin embargo, cuándo llega la hora de la verdad, no llevamos a cabo nuestra afición todo lo que queremos, o todo lo que nos dejan. Este es mi caso.



Como estoy estudiando fuera de casa, en Lleida, y soy de Elche, se me hace bastante complicado ir a casa si no es cada mes o mes y medio. Ya ni contaros lo imposible que se me hace ir a cazar al coto de mi abuelo en Albacete ¿y qué ocurre? Que me paso pensando casi todos los días en ese día en el que pueda por fin ir a cazar, que normalmente es en el descaste y la media veda solamente. 

No me puedo quejar, estoy estudiando lo que me gusta, Medicina, cosa para la que me he dedicado muchísimo. He perdido y he ganado cosas, pero está claro que me encantaría ir más a cazar. Supongo que serán seis años de mucho estudio y poco campo, al cuál sólo podré acudir en verano. Aunque no descarto que en un par de años me mueva de universidad, un poco más cerca de casa, donde pueda disfrutar tanto de la medicina como del campo y muchas otras cosas.

Bueno, esto era una pequeña reflexión que he querido reflejar en el blog. Supongo que algún cazador leerá este post y me gustaría que pusieseis algún comentario sobre si, durante la carrera, o durante alguna temporada, os habíais sentido así, os estaría muy agradecido.

¡Un saludo y tened cuidado!


domingo, 3 de abril de 2016

¿Por qué nos gusta la caza?

Desde bien pequeño, siempre he estado ligado a la naturaleza. No era el típico niño que sólo se limitaba al futbol. A mi me gustaba la caza, me gustaba el monte, me sabía todos los animales, sabía diferenciarlos a la perfección, y eso no ha cambiado.

Mucha gente dice que matamos animales por diversión. No señor. No salimos a cazar para matar animales. Nos gusta la aventura, la incertidumbre y el esfuerzo de perseguir a las reses, a las perdices o a los jabalíes en su propio terreno. Nos gusta la naturaleza, y no hay mejor modo de experimentarlo que cazando. Nos gustan los nervios previos a salir al monte, tú contra el animal, en su terreno, nada más. Tú tienes el rifle, él tiene la habilidad, los sentidos y la ventaja de estar en su terreno. Sabes que no va a ser nada fácil. Él irá más rápido, se adelantará a tus movimientos. Tienes que ser sigiloso como una serpiente deslizándose por el tosco suelo de la montaña. 



Nos gusta esa aceleración del ritmo cardíaco que sufrimos cuando un navajero nos entra al puesto, nos gusta esa adrenalina que corre por nuestras venas cuando nuestro perro está de muestra y de repente sale una patirroja.

Nos gusta prepararnos para la salida, ver que llueve, que no será fácil, pero tenemos esa ilusión y ese amor por el campo que nos hace salir, sea la hora que sea, haga la temperatura que haga... Nos gusta cazar.

No os voy a decir que no matemos animales, eso no lo puede negar nadie. Pero no salimos a cazar por eso. ¿Qué sentido tendría gastar tantísima energía, sacrificarse tanto y gastarse tanto dinero si solo saliesemos a cazar para matar el animal? Ninguno.

Lo que nos gusta de la caza es la sensación de pureza, de contacto con la naturaleza, pues no hay nada más puro que salir a capturar animales, como se hacía hace miles de años. Eso nos gusta de la caza, eso es lo que nos mueve, eso es por lo que nos sacrificamos, y no por matar un animal.